Humo Estoy en casa al fin, pensé. La mar turbulenta había quedado allá afuera. Todavía mi cuerpo tirita y mi piel… se siente tan rara mi piel. El pánico. Uno, dos, uno, dos, uno, dos. Intentos fallidos. Respirar era natural hace unos minutos atrás. Mi pecho. Presión. Pánico. Nauseas. ¿Qué había pasado del otro lado de la puerta? Antes, antes… Todo era tan fácil antes. Antes, minutos antes. Beber. Fumar. Los vicios se apoderan de la mente cuando la cabeza está putrefacta. Presión. Una obra, una obra. Todos son actores, nadie es real. No estoy actuando. Tengo miedo. Me oculto detrás de un telón rojo que cae, cae como sangre. ¿Quién derrama sangre? El drama es enfermedad. La obra es desagradable. Personas deambulantes. Autómatas. Cierro los ojos. No puedo escapar. Abro los ojos. Realidad. El absurdo. ¿Quién es esa nena? Me señala con el dedo. Me empuja. Me abruma. Me hiere. Grita. Máscaras giran alrededor. Risas. Intento no mirar. Todo parece irreal. Absurdo. Los ojos me pesan. ...
La vida y la muerte no son mas que ficción y realidad.